.: Las Lineas Del Kaos :.

"Un blog sin aspiraciones, pero con todas las ilusiones de un soñador"


Wait for me






Las turbias y cálidas aguas del Guadalquivir habían visto nacer a unos ojos que iluminarían corazones allá por su paso, con más brillo que cualquier torre en su sonrisa y sin más estandarte que Nervión, un pelo al viento y sus ganas de vivir la vida taconeaba las aceras que temblaban a su paso, la vieja Híspalis entre-abría los ojos ante tanto deslumbre...

Aquel deslumbre que llegaba remanso a las aguas gaditanas, donde en aquella playita de cálidas arenas parecía no pasar el tiempo por su gente, donde con una toalla y su arte ya tenían para todo el verano. Las torres vigías avisaban a aquel poeta de sus ansias imposibles de que aquel velero de remansas aguas llegara a avistar horizonte...su horizonte.

Pero no desistió a su espera aquel joven de manos vacías, de manos en los bolsillos que se desvivían al despuntar el alba con versos pensando en su figura, en el día en el que no hubiera más primaveras que el cuerpo desnudo y su alma fundida en un abrazo, el día en que podría hablar con el corazón...sin necesidad de decir nada, pues tal sería la simbiosis que hasta los arcoiris de lluvia bajarían en el mismísimo verano para no perdérselo, y sombrear un instante de amor, un flash de melancolía y dulzura que haría grande y eternos sus corazones.

Por eso supo que cada instante que anhelaba su cuerpo, sería un peldaño más a la ilusión que no desearía romper, de aquella promesa escrita sin papel que no dejaba de ser más que un sueño, pero desde hace mucho supo que ese camino a escoger era bueno, que estaba hecho para él, porque al final del camino esperaría la sombra fresca, y un ángel de alas blancas y arrugadas de quizás lo puta que era la vida, se sonrieron con una mirada cómplice porque las suyas también lo estaban...pero sabían que su sangre era roja y caliente.

Tan caliente que juntos vivirían en el limbo de las libertades hasta el infinito, que en esta tierra de caminantes yo te pediría ir delante si nos tocase vivir una guerra, y que por este coraje que me hace ser diferente sabrías en su momento que no te caerías en el abismo de la duda, porque nuestras verdades retumbaban en nuestras voces rotas de libertad, y en ese instante supe que si contigo moría de amor...me sobraría la otra vida.

"Y si es verdad que hay amores que matan, seguro no habrá nunca muerte más bonita"

Puntos de fuga




Llovizna fuera, el frío invierno empieza a hacer presencia en nuestros huesos y una brisa gélida nos advierte que ya es hora de guardar la ropa de verano e ir desenfundando nuevas vestimentas...y con ellas quizás nuevos sentimientos.

Aquella ropa que nos trae recuerdos melancólicos de tiempos pasados, de momentos vividos bajo la atenta mirada de la luna, aquellos tíbios destellos de sol impregnados en nuestras telas salpican reflejando otros días en los que fuimos otros y en los que quizás caminamos en otros caminos.

Nuestras brújulas lo mismo indicaban otro norte pero al caso ya no importa, bien sabemos de donde venimos y que nuestros sueños de libertad y nuestras ansias de vivir permanecen intactas, por más que la niebla quiera colarse por los agujeros de nuestras telas de invierno.

Ahora solo queda abrazar a los inviernos fríos que tocan, tatarear aquella vieja canción que por entonces nos hacía sonreir, y emprender un rumbo nuevo, cargado de nuevas ilusiones...y quien sabe si de nuevos corazones.

En tierras de sentimientos




Sentía...aquella mañana que me despertó el alba que mi cuerpo había absorbido todas las vivencias de la noche anterior, mi torpe cerebro había recogido todas y cada una de aquellas sensaciones para almacenarlas como archivos de datos en su lugar correspondiente, y así me lo hacía saber ese cosquilleo en el estómago y pies cuando tuve conciencia de donde me encontraba...

Sentía tantas cosas que se me amontonaban las palabras para poder expresarlas, viajé por tantos paisajes, besé tantos labios, avisté tantos horizontes que los oceanos se me quedaban pequeños, la libertad rebosaba por mi piel y no existía la palabra ayer en mi vocabulario, reflejos del mundo...de mi mundo aquel en el que suelo huir a menudo para evadirme de los necios corazones que habitan mis huellas o que avistan mis ojos.

Y siempre sueño en ángeles, eternas e incansables consejeras de mis senderos pedregosos hacen que levante la mirada fija del suelo y esboce una sonrisa que inunde como un maremoto mi cuerpo de alegría, me dan siempre la voz de rebeldía necesaria para el combate diario con el mundo, en la lucha por encontrar aquel mundo que anhelo y que sueño cada noche, aquel en el que siempre es primavera, y cuando llueve siempre vienen unos brazos a abrigarme el corazón.

En los reflejos cristalinos del cielo clavo la mirada y sueño, veo pasar las nubes e imagino ese día, aquel día en el que la revolución pase de los sueños a mi voz melancólica, aquel día en el que mis recuerdos se borren y mis ideales permanezcan intactos...aquel día en el que vuelva a empuñar mi verdad, sólo,...con mi libertad.