.: Las Lineas Del Kaos :.

"Un blog sin aspiraciones, pero con todas las ilusiones de un soñador"


El camino del amor



Se sumía en un profundo estado de caos que amenazaba todas sus acciones, como aquel travieso niño que espera que construyas tu pirámide de naipes para destrozártela de un soplido...[cabrón].

Sólo en ella podía encontrar el narcótico suficiente para ese veneno, no sabía si lo que la sensación de sus besos le producía era su cura, o quizás más veneno estaba entrándole por sus venas...pero no se daba cuenta...[palos de ciego].

El decidió que quizás hubiera que cambiar de actitud, habría que dar un margen indiferente a la vida, y dejarlo estar...hemos sido dos almas libres sin dueño durante mucho tiempo y incluso nuestros corazones han pedido prórrogas y tiempos muertos...pero no con descansos, simplemente es amar diferente, porque somos diferentes, porque somos dos rebeldes con causa que supimos ver en la niebla más densa que nuestros destinos estaban unidos, no sabemos por cuanto...tampoco nos interesó jamás mirar el calendario.

Perdiendo el coraje



Inquietudes vuelven a martillearme la cabeza, demasiadas para mi simplicidad absoluta, me siento incapaz de luchar por mis sueños, no puedo dar el paso hacia el coraje...el paso hacia la lucha del día a día...permanezco inmóvil, agazapado.

Hoy no grito, no hablo, no lucho, no peleo, me veo hacia el abismo de cabeza y no soy capaz de hacer nada, hablé de luchar por un cometa...pero no desde estas cuatro paredes por las que permanezco postrado hace tres días...falté a mi cita perdí el coraje de nuevo...a la deriva, quizás el sol me aclare las respuestas...

No perder aquel cometa



En las horas grises supe valorar lo que había perdido, esa vez no fué por mi culpa pero sentía que lo que se me había ido era grande...con muchisimos defectos, pero quizás fue de lo poco que merecía la pena en los muchos corazones que habité a lo largo de mi vida...veneno.

Veneno era el que llenaba mi piel con cada gesto, con cada contoneo...no me importaba morir hay mismo, sabía que no sentiría ningún dolor, que moriría por amor, y seguro no habría muerte mas bonita. Ella era como un cometa, hacía zigzag mezclándose con el humo de los bares, con las luces de farol...y solo cuando quería se me acercaba y desprendía ese calor intenso, me derretía...me estremecía hasta lo mas profundo de mi ser, hasta el abismo más absoluto, donde no quería llorarla, solo sonreir a su sonrisa, mirarnos como siempre lo hicimos y enfundarnos en un beso que cada segundo deseaba que fuera eterno.

Hoy alzo la vista sobre la colina, y he decidido que no quiero perder ese cometa, ya está bien de sembrar ráfagas de luces por el universo...ya está bien de que se pierdan en la oscuridad...hoy me lanzaré contigo al cielo, seré otro cometa, para que con nuestro amor, tan profundo, intenso y sincero podamos iluminar un bello rostro de mujer, para que su enamorado la vea más bonita...en cualquier rincon de la tierra.

Nuestros corazones son dos cometas...
que no dejarán de intensificar su brillo
por cada mirada, por cada beso...por cada caricia.

Reflejos en la piel



Sabía que las mariposas aladas aún no habían llegado y que el cruel invierno seguiría astilleando su corazón helado...pensaba iluso que con los ténues rayos primaverales aquellos ojos marrones volverían a brillar con la misma intensidad de antaño...se equivocaba.

Viejo trovador, nunca invirtió en amores de una noche, siempre salía a hacerle un gesto al sol para que se durmiera y se dejaba llevar por un poseso en el recuerdo de aquellas noches de primavera, al abrigo del mar y con un una vieja canción que lo estremecía hasta lo insospechado, se acordaba de como se fundían en un abrazo, de como tirititaba su cuerpo cuando la acariciaba, cuando pasaba sus labios por todos los entresijos de su piel...el corazón a dos mil.

Intuía que la vida no era bonita, ya se dió cuenta desde que jugaba en el barrio, pero el siempre tuvo tiempo de cerrar los ojos, ponerse alas, y sobrevolar un cielo azul, soñar una playa desierta, o un parque de besos...en la nube montaba a su niña, sorteaban miles de paisajes, miles de cuchillos que querían asestar puñaladas.

El sonido estrepitoso de su teléfono móvil le hizo volver a la realidad, una negación a su propuesta ilusionante...y una devolución a dicho mensaje para sentenciar su corazón...'yo miraba siempre al cielo...tu nunca quisiste volar'.